Hijos del desierto


Hijos del desierto es una novela de ciencia ficción publicada en formato digital por la editorial Literanda.También está disponible en Amazon y Smashwords (parte 1, parte 2).


Sinopsis:

¿Te imaginas un mundo futuro desértico, azotado por inundaciones de hojas? ¿Te imaginas un imperio del futuro, más atrasado tecnológicamente, en el que los árboles y las plantas son odiados, pero en el que sobrevive una isla de verdor? La ciudad de Estrasburgo es sepultada bajo toneladas de hojarasca. ¿Qué misterio se esconde tras la lluvia de hojas? ¿Sobrevivirá el Imperio a la invasión arbórea?
Descúbrelo en Hijos del desierto, una novela de ciencia ficción en la que hay aventuras, intrigas y misterios por resolver.




 Capítulo 1: La inundación
 
Esta historia comienza en una ciudad fronteriza, decadente, una ciudad sin nombre, sin identidad propia, una ciudad azotada por los más inverosímiles acontecimientos, una ciudad que nadie recordaría si no fuera por los sucesos que aquí se relatan.

Era media tarde cuando las primeras hojas, amarillentas y ajadas, comenzaron a caer. Una hoja rozó la calva de un anciano que paseaba apoyándose en un grueso bastón, y éste aceleró su marcha cansina como si huyera de la peste negra. Mientras caminaba con paso renqueante, miraba hacia el cielo, algo extrañado y asustado, pero quizá también con alegría, pensando en que el insufrible calor diurno que padecían desaparecería de una vez. ¡Y ya era hora! El corto invierno se estaba demorando en demasía.

¡Qué pedazo de inútiles! —farfulló indignado—. Otra vez han fallado las mallas de contención.

La lluvia de hojas continuó toda la tarde sin interrupción, lenta pero inexorable. Un manto amarillo iba cubriendo poco a poco las aceras, las calles y los jardines. Algunos niños, acabada la jornada escolar, salían en tropel a lanzarse sobre los mullidos colchones, como si se tratara de la primera gran nevada del año. Sin embargo, muchos de ellos eran arrancados de allí por sus atribulados progenitores, que les gritaban con voz histérica mientras sus hijos lloraban desencantados.

Al fin, con algo de retraso, aparecieron los barrenderos, los agentes de la ley. El tétrico aullido de los furgones amarillos de los equipos de limpieza, los kraken, marcaba el toque de queda ciudadano, pues eran, a su manera, unas modernas fuerzas del orden. Enfundados en sus herméticos trajes amarillos y armados con su inconfundible tercer brazo, un largo tubo amarillo capaz de succionar mil hojas en pocos segundos, comenzaron su dura tarea de limpieza. 



Reseñas


Reseña en el blog Acantilados de papel

José Valero lleva, en su novela de ciencia ficción, la lucha del bien y del mal que azota la humanidad desde los tiempos primeros, a la lucha entre el hombre y la naturaleza, más concretamente, entre el hombre y los árboles.

Hijos del desierto es una novela de fantasía, de ciencia ficción, o de ficción distópica. Puede haber ocurrido en un lejano pasado, en otra dimensión de nuestro universo, o transcurrirá en un futuro no muy lejano, porque temo, que de ocurrir en un futuro lejano, ya no existan árboles ni condiciones para que la vegetación se desarrolle en este enfermo planeta.

José Valero es, en lo referente a nombres, culturas, religiones, localizaciones, muy ecléctico, lo que da un interesante punto de vista a la lectura, ya que nos encontraremos, a lo largo de las más de 500 páginas ilustres apellidos que todo lector avezado asociará a personajes históricos, a ciudades actuales o pasadas, a situaciones que, parece ser, cíclicamente tenemos que vivir los humanos, que nunca aprendemos.

El pueblo arborícola, hombres topo, druidas, Imperio, un ejército de barrenderos, kraken, espías imperiales, desérticos, provegetación... y una muy interesante división de las ciudades del imperio, en lo que se asemeja lo que los gobiernos de la tierra, en siglo XXI quieren convertir a sus gobernados: casi en esclavos, con sociedades separadas por infranqueables muros, donde los parias de la tierra no puedan molestar a nobleza (entiéndase banqueros, políticos, deportistas, religiosos...) ni a gobernantes (entiéndase, Gobierno, diputados, senadores...).

La lucha entre la naturaleza y, dentro de ella, los árboles, contra los humanos; y los humanos contra los árboles, José Valero ha conseguido llevar al lector pendiente de una interminable lluvia de hojas durante 544 páginas. Un logro destacable, con una prosa ágil, rápida, sin florituras.

Si he de poner una pega a esta aventura, es que no se pueda encontrar, todavía, en papel. Aunque sea en papeluretano.



Reseña en el blog Tormenta y café


Hijos del Desierto tiene una atrapante historia en la que te ves envuelto hoja tras hoja desde el inicio… no se trata de una historia corta distópica de moda, no, Hijos del Desierto es mucho más. Una novela muy bien pensada, trazada y diseñada hasta el más mínimo detalle, no me sorprende que se tardase más de 6 años en estar lista.
Este libro nos narra de una forma detallada pero a la vez simple un mundo distópico no muy lejos de nuestros días, donde el gran enemigo del hombres son las plantas, es especial los árboles ¿increíble cierto? Algo no muy lejano de la realidad. ¿Cuántas veces hemos preferido devastar un cimiento floral solo para dar paso a un área fría de cemento? Pues bien, esperemos que nuestro futuro no sea así.
En la novela los personajes son vastos, muchos más de lo que estoy acostumbrada en una novela, más sin embargo no hay problema alguno si vas siguiendo la pista acertadamente, y si los nombres te suenan conocidos a lo largo de la historia, bueno pues quizás sea porque estas familiarizado con la cultura celta y con algunos personajes históricos pues el autor se ha inspirado un tanto en ello. Y con todo y una gran cantidad de personajes es impresionante ver como cada uno tiene una historia propia, incluso aquellos catalogados como secundarios, en los cuales quizás el autor ha querido también no dejar fuera, por lo que se puede encontrar algunas paginas que yo consideraría un tanto de relleno para hablar de ellos, alejándonos un poco de la historia central, porque justamente es la historia lo que considero lo mejor del libro, pues es muy original.
Incluso se podría decir que posee un idioma propio, o al menos palabras a las que no estoy acostumbrada, afortunadamente el autor José Valero se apiado de nuestras almas neófitas y puso a nuestra disposición un glosario al final del libro que puede utilizar conforme avanzas en la lectura. Y hablando de avance sobre la lectura, créanme cuando les digo que tendrán lectura para rato pues se trata de un libro de más de 600 páginas donde no solo se desarrolla la acción, sino también de amor, de decisiones difíciles, lucha de poderes  y, ¿por qué no?, también de reflexión:
Los dirigentes endiosados terminan por creerse sus propias mentiras.
En fin, Hijos del Desierto es de esas novelas que se quedan contigo por un largo rato, si les contara cuantas veces me quede pegada a sus páginas, o cuantos veces el libro me acompaño pasada la media noche… luchemos por no convertirnos en hijos del desierto.



 

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